El fentanilo es un potente opioide altamente adictivo que causa miles de muertes en EE. UU. al año. El fármaco se emplea para calmar el dolor y tiene una potencia 50 veces superior a la heroína. Por encima de todas las alertas sanitarias norteamericanas recientes, lo que ha hecho al fentanilo mundialmente conocido es que fue la casua de muerte del cantante Prince el pasado 21 de abril, ya que su autopsia reveló una sobredosis de este compuesto.

El consumo del fentanilo en España comenzó en el año 2000, debido a la aparición en el mercado farmacéutico del fentanilo en parches transdérmicos, un formato que se ha impuesto a la morfina y que, por su mayor facilidad de aplicación (en parches o piruletas) ha extendido su utilización médica fuera del marco del paciente oncológico y paliativo, a un porcentaje cada vez mayor de enfermos de dolor crónico y agudo. 

Existen 2 estudios recientes encargados por los sistemas sanitarios catalán y navarro que alertan de que este fármaco no funciona adecuadamente en todos los pacientes, y que no les reduce el dolor y sí les hace experimentar los “gravísimos efectos secundarios”. Ambos trabajos científicos se muestran muy críticos con la selección del medicamento, la dosis y, sobre todo, con la duración de los tratamientos.