“El problema del exceso de grasa es particularmente generalizado en los países angloparlantes como Estados Unidos y Nueva Zelanda”, admite el director del trabajo Philip Maffetone. No obstante, señala, “también existe este problema en Islandia e incluso en Grecia, donde se tiende a creer que el estado de salud es mejor”.

Para entender el fenómeno, es necesario saber que el exceso de grasa es “una expresión distinta de las medidas de la masa corporal; en otras palabras, incluso las personas con un peso normal pueden tener un exceso de grasa”. Así, por ejemplo, muchos estadounidenses afectados por este problema son personas físicamente activas.

Según los autores, entre los pacientes aquejados de exceso de grasa podrían encontrarse incluso deportistas profesionales o personal del ejército. Todos ellos se encuentran en riesgo de desarrollar inflamación crónica, hipertensión, colesterol alto o resistencia a la insulina, alerta Maffetone.

Los métodos de medición tradicionales como el del IMC, basado en la altura y peso, no son adecuados para evaluar el exceso de grasa, recuerda; en su lugar, el paciente sabrá que “existe exceso de grasa si la medida de la cintura, a la altura del ombligo, es mayor que la mitad de su estatura”.