El riesgo de cáncer de próstata podría reducirse con una alimentación basada en la dieta mediterránea, tal y como muestra un estudio realizado por investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología (CIBERESP) y del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III. El proyecto está incluido dentro del MCC-Spain del CIBERESP, el mayor estudio de casos que investiga la influencia de los factores ambientales en el origen de los cánceres.

El estudio, publicado en la revista Journal of Urology, seleccionó 733 pacientes con cáncer de próstata y 1.229 hombres sanos de 7 provincias. Los investigadores analizaron la relación entre el riesgo de cáncer de próstata y 3 patrones de dieta característicos de la población española. Así, el “patrón occidental” incluía a los individuos que consumían muchos productos lácteos grasos.

Además, este grupo de población consumía granos refinados, carne procesada, bebidas calóricas, dulces, comida rápida y salsas. Por otra parte, el “patrón prudente”, caracteriza a los hombres que consumen productos lácteos bajos en grasas, granos integrales, frutas, verduras y zumos. Por último, los autores diferenciaron otro grupo más: el “patrón mediterráneo”.

Este último grupo se caracteriza por ingerir gran cantidad de pescado, verduras, frutas, verduras, legumbres, patatas cocidas y aceite de oliva, si bien tiene un bajo consumo de zumos. El estudio muestra que los hombres con mayor grado de adherencia al “patrón mediterráneo” tienen menos riesgo de cáncer de próstata agresivo que el resto de patrones alimentarios.

“Esta asociación no se ha encontrado en aquellos hombres con dietas más cercanas al patrón prudente o al occidental", asegura Adela Castelló, directora del estudio. Además, la investigación defiende que las recomendaciones nutricionales deben tener en cuenta patrones de dieta en lugar de centrarse en alimentos individuales.