El equipo de investigadores, dirigidos por Marni Sommer, profesor asociado de Ciencias Sociomédicas en la Escuela Mailman de Salud Pública, considera que abordar el sangrado vaginal como algo más que un periodo menstrual, así como atender las necesidades de las niñas, adolescentes y adultas a lo largo de la vida es “urgentemente necesario”. Sin este abordaje, en ciertos países seguirán siendo incapaces de distinguir entre un sangrado vaginal anormal y uno saludable, según asegura desde EurekAlert.

El estudio recoge que entre los 12 y los 51 años, una mujer puede llegar a tener 2.400 días de sangrado menstrual. Además, cada día, más de 800 millones de niñas y mujeres en edad reproductiva tendrán su menstruación. Pero el sangrado vaginal no solo se debe a esta circunstancia; es habitual sufrirlo después de dar a luz, tras un aborto espontáneo o consecuencia de la endometriosis, la presencia de pólipos, fibromas o cáncer de cérvix.

Las mujeres, dice el estudio, pueden experimentar menstruaciones muy dolorosas e intensas (menorragia), así como sangrados irregulares durante la menopausia y la perimenopausia. Este sangrado vaginal intenso puede producir anemia y ser bastante grave para los pacientes desnutridos o con VIH.

La salud reproductiva, la gran olvidada

El doctor Sommer comentó que estos tabúes sociales sobre el sangrado vaginal implicaban el hecho de ocultar a las niñas que tendrían la menstruación, por no hablar de cómo manejarlo con dignidad e higiene dadas las condiciones insalubres: falta de agua potable, saneamiento y suministros, productos sanitarios o jabón.

También insistió en que, en estos países pobres, en las escuelas tampoco se informaba a las niñas, y tampoco se hacía en las clínicas sanitarias dotadas de personal cualificado. Este silencio es un claro impedimento para que las mujeres reciban toda la información necesaria para atender su salud reproductiva.

“Aunque el desarrollo internacional se ha centrado en la salud reproductiva y la adolescencia relacionada con la maternidad, hay un marcado silencio alrededor del sangrado vaginal que las niñas y mujeres experimentan durante más de 40-50 años de vida", aseveró Bethany A. Caruso, doctor de la Escuela Rollins de Salud Pública, Universidad de Emory.

Tanto el doctor Sommer como sus compañeros sugieren que el sistema de salud necesita ver reforzada la atención a las mujeres para que estas sean conscientes de cuándo se encuentran con un sangrado vaginal normal y uno atípico. También son partidarios de una programación mundial basada en planes que promocionen la salud, un fácil acceso a un saneamiento e infraestructuras adecuadas.