El VIH y las nuevas tendencias a la hora de tratar a los pacientes han centrado la 3.ª edición de la reunión Punto de Encuentro en VIH. La cita ha reunido a cerca de 200 especialistas en Madrid, donde han debatido sobre los nuevos abordajes de esta infección, el envejecimiento de los pacientes, el repunte de contagios entre jóvenes y la necesidad de tratamientos mejor tolerados y con menos interacciones.

El evento ha sido organizado por la compañía biofarmacéutica MSD y el GESIDA. Los científicos del centro han indicado que el tratamiento del VIH está marcado por 2 tendencias opuestas: por un lado, el aumento de la edad media de los portadores del virus y, con ello, de las comorbilidades que padecen; y, por otro, los nuevos contagios que se atribuyen a prácticas como el llamado chemsex, contactos sexuales de riesgo en conjunción con el uso de sustancias estupefacientes.

“Una y otra circunstancia tienen algo en común desde el punto de vista del abordaje terapéutico del VIH: la necesidad de usar tratamientos bien tolerados y sin problemas de interacciones”, han señalado los expertos. Estos aspectos se han puesto en relieve durante la cita, que se ha convertido ya en una reunión científica de referencia para conocer todos los avances en el campo de la infección por VIH, según apuntan sus organizadores.

El doctor José Ramón Arribas, especialista en Enfermedades Infecciosas en el Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario de La Paz de Madrid ha explicado que la tolerabilidad de los medicamentos antirretrovirales en poblaciones concretas como las personas mayores, con problemas cardiológicos u otras comorbilidades o que están polimedicados es “uno de los asuntos más importantes en terapéutica antirretroviral”.

La esperanza de vida de las personas que viven con VIH se acerca a la de la población general, pero junto al envejecimiento aparecen cuestiones adicionales que se han abordado en el evento con las ponencias Envejecimiento saludable con el VIH: los desafíos pendientes y Una aproximación completa de la polifarmacia en el paciente VIH. El reto, según ha definido Arribas, consiste en “conseguir el mejor balance riesgo-beneficio para cada paciente individual”.