acceso de los migrantes a la atención sanitaria

Las condiciones de acceso de los migrantes a la atención sanitaria han empeorado en la última década. Es, al menos, lo que se deduce de un estudio de la Universidad de Sevilla y de la Escuela Andaluza de Salud Pública. Además, según recoge la agencia EFE, este empeoramiento del acceso de los migrantes a la atención sanitaria se debe esencialmente a la crisis económica y a las políticas de austeridad.

Estudio

La investigación, llevada a cabo entre 2008 y 2018, pretende contribuir al estudio, análisis y mejora del acceso sanitario de las personas migrantes en el ámbito andaluz. Para ello, se han centrado en el análisis de las políticas sanitarias. Estas iniciativas incluyen medidas dirigidas a mejorar el acceso a la atención sanitaria. También incluye el análisis de los discursos de las personas migrantes mediante una metodología cualitativa que busca conocer su experiencia y valoración.

La experiencia de los entrevistados refleja que el acceso sanitario de los migrantes ha empeorado. Además, las principales barreras que existen a dicho acceso como la falta de información, las dificultades administrativas o la situación socioeconómica se han mantenido o empeorado. Para Ainhoa Ruíz-Azarola, investigadora del estudio, algunos facilitadores de acceso como la tramitación de la tarjeta sanitaria individual o la enseñanza del idioma no han mejorado y, en algunos casos, se han visto dificultados.

Postulados

El grupo de investigación aboga por la formación, alfabetización sanitaria y acceso a la información. En concreto, tanto de personas usuarias como de profesionales, fomentadas y apoyadas por las administraciones públicas. Asimismo, defienden que la salud, la equidad, la dignidad y el bienestar social de las personas debe primar sobre cualquier otro derecho. A su juicio, debe primar tanto en la formulación de políticas como en la práctica profesional sanitaria.

El estudio también insiste en que la formulación de políticas sanitarias relativas al acceso sanitario debe basarse en la evidencia científica. También debe basarse en el contexto social y económico y en la realidad de la población a la que se dirige. “Es imprescindible dar voz y participación a las personas migrantes. Sobre todo, en el diseño y formulación de políticas y medidas dirigidas a la mejora de su acceso a la atención sanitaria”, concluye Ruíz-Azarola.