Tras comprobar que el tabaquismo es un problema frecuente entre los médicos, los investigadores consideran que son necesarios programas de capacitación para que los profesionales sanitarios mejoren su capacidad en las técnicas para dejar de fumar y así poder apoyar de forma activa a sus pacientes.

Concretamente, del total de médicos examinados en este estudio, un 35,1% eran fumadores activos; un 5,8% son exfumadores; y un 59,1%, no fumadores. A juicio de los autores del estudio, estudiar el tabaquismo en médicos resulta fundamental debido al papel que desempeñan en el proceso de dejar de fumar, tanto como asesores como modelo de comportamiento para los ciudadanos.

El estudio se basó en una encuesta transversal descriptiva realizada en 11 clínicas, 8 departamentos y 4 institutos clínicos del Hospital Universitario Center Osijek. Dicha encuesta evaluó los hábitos básicos y las actitudes personales relacionados con el tabaquismo. Participaron 499 individuos, de los que un 83% eran mujeres.

Los resultados mostraron que había 175 (35,1%) fumadores activos, 9 (5,8%) exfumadores y 295 (59,1%) no fumadores. Los investigadores no encontraron diferencias significativas entre si se era fumador y el lugar de trabajo ocupaba. El mayor número de fumadores, 59 (11,8%), comenzó a fumar entre 11 y 20 años atrás, y 12 (2,4%) de los examinados llevaban fumando más de 30 años. En cuanto a la cantidad de cigarrillos fumados, 86 (17,2%) de los examinados fumaban de 10 a 20 cigarrillos por día, mientras que solo 2 (0,4%) fumaban más de 30 cigarrillos por día.

La investigación destaca que, pese a que el efecto nocivo del tabaquismo es de sobra conocido, y los proveedores de atención médica son los primeros en ser un ejemplo de conciencia, los datos de esta investigación muestran una alta prevalencia de fumadores entre los profesionales de la salud. Tal y como concluyen los investigadores, la mayor prevalencia de tabaquismo en médicos se puede explicar por el estrés laboral, que es uno de los factores clave de la adicción.