El estudio, cuyos resultados publica la revista Scientifc Reports y del que ha informado la Universidad de Granada, ha tomado como modelo la afección de la peste negra con datos de más de 2.000 puntos de conexión, tanto comerciales como de peregrinación, entre 1.311 asentamientos medievales de Europa, Asia y Norte de África. Según la investigación, la centralidad de esas ciudades afectó en la tasa de mortalidad a causa de la pandemia. El equipo ha simulado matemáticamente la frecuencia con que la enfermedad llegaba a las ciudades como consecuencia de su disposición dentro de la red.

“Hemos descubierto que las ciudades con una posición más central dentro de la red y las más conectadas eran más vulnerables a las enfermedades y sufrieron la plaga con mayor severidad”, ha explicado el investigador del departamento de Ecología de la Universidad de Granada y de la Estación Experimental de Zonas Áridas (CSIC) José María Gómez.

Asimismo, el analisis ha señalado que las ciudades situadas en regiones con mayor densidad de población dentro de la red se vieron más afectadas por la enfermedad que aquellas que se encontraban en zonas menos pobladas. La expansión de la Peste Negra, una pandemia que arrasó Europa entre 1346 y 1353 y acabó con entre el 30% y el 50% de la población, ha estado históricamente asociada a las rutas comerciales, se originó en Asia Central y viajó hasta Occidente a través de la Ruta de la Seda para propagarse desde la península de Crimea por Europa a través de las principales rutas comerciales.