El proyecto, iniciado el pasado enero y  con una duración de un año, responde al llamamiento especial de la Unión Europea para apoyar a aquellos países con una mayor presión migratoria por el influjo de los refugiados solicitantes de asilo. La iniciativa intenta dar apoyo a un total de 19 países y pretende mejorar la respuesta de instituciones y organismos no gubernamentales a través de un marco de coordinación de los diferentes actores implicados en el proceso.

El proyecto trabaja en un marco de acción para favorecer la coordinación entre los distintos implicados y en el desarrollo de una metodología que haga un diagnóstico de la situación respecto a las necesidades sanitarias y los recursos disponibles. En este marco metodológico se incluye la formación, para lo que se han desarrollado unas guías o manuales de cara a planificar acciones, planes de respuesta y de contingencia ante flujos migratorios.

Según informa la agencia EFE, esta misma semana el proyecto ha avanzado en la estrategia de formación, que se materializará en un curso a distancia en inglés, que se desarrollará en octubre y noviembre para abordar  temas como las actuaciones de los trabajadores, diferencias interculturales, el gran número de menores no acompañados, problemas de salud mental o cómo tratar a víctimas de violencia y tortura.
 

Sistematizar la acogida

La coordinación del proyecto ha señalado que, al menos hasta ahora, se había atendido a estas poblaciones en centros de acogida donde médicos o enfermeros ofrecían una atención básica o elemental, a menudo insuficiente para tratar complicaciones o padecimientos crónicos. Estos problemas han obligado a derivar a algunos pacientes a los sistemas sanitarios, algo que no siempre ha estado bien organizado y sistematizado en todos los países miembros.

El proyecto intenta, por tanto, que no exista un modelo "fragmentario" con modelos organizativos no solo restringidos a los centros de acogida, sino que impliquen su incorporación gradual a las respuestas del sistema sanitario general, teniendo en cuenta además que reforzar los recursos existentes es más sostenible que optar por otro tipo de gastos extraordinarios más caros.

Los expertos confían en que se pueda disipar el mito de que existe un riesgo de enfermedades ligado a la llegada de refugiados, en su mayoría en situación de vulnerabilidad por haber sufrido éxodo y violencia, pero sin riesgos potenciales epidemiológicos. Este proyecto SH-CAPAC se ha obtenido en concurso público internacional de la Comisión Europea y las instituciones implicadas pertenecen a Italia, Eslovaquia, Bélgica, Polonia, Dinamarca y Holanda.