Para ello, tiene previsto la implantación de medidas dirigidas tanto al individuo como al ambiente y al control de riesgos a través del desarrollo de elementos de protección y potenciación de la salud. La EASP ha desarrollado a lo largo de los últimos años acciones encaminadas a este objetivo. No obstante, sumarse a la Declaración de Luxemburgo supone darle un carácter formal en su camino a conseguir ser identificada como una empresa saludable.

En este sentido, la organización andaluza ha puesto en marcha programas de promoción de la salud en el trabajo dirigidas, principalmente, a la mejora del ambiente físico, el psicosocial y los recursos personales de salud. Para ello, la EASP cuenta con un sistema de gestión en prevención de riesgos laborales que controla aspectos relacionados con sustancias químicas, factores físicos, ergonómicos y mecánicos.

Desde la institución se trabaja también para que sus profesionales afiancen y mejoren su actividad física, la alimentación saludable y la deshabituación tabáquica. Tal y como recuerda, la promoción de la salud en el trabajo busca aunar esfuerzos de empresarios, trabajadores y sociedad para mejorar la salud y el bienestar de las personas en su lugar de trabajo. Para conseguirlo, la EASP ha puesto en marcha iniciativas dirigidas a mejorar la organización y las condiciones laborales, promover la participación activa de los trabajadores y fomentar su desarrollo profesional.