Estos dispositivos pueden grabar automáticamente los pasos. Los datos demográficos relacionados con la edad, el sexo, la altura y el peso se proporcionaron de manera anónima pero diferenciados por el lugar geográfico. A través de la altura y el peso calcularon también el índice de masa corporal (IMC) de cada participante.

Tras realizar un análisis de todas las variables, los investigadores observaron que aquellos países con mayor obesidad daban menos pasos que aquellos que realizaban más actividad física. Así, comprobaron que existía una gran diferencia entre unos países y otros, como entre Japón y Arabia Saudí.

“Suecia es uno de los países estudiados más equilibrados. La actividad física realizada por los suecos era alta gracias a sus buenas condiciones y, por tanto, se encontró que era uno de los que presentaba tasas más bajas de obesidad”, asegura Tim Althoff, investigador del estudio.

Los japoneses son más saludables

Los pasos medios diarios de los japoneses se cifraban en 5.845 en comparación con los 3.100 de los andados por los sauditas. Las principales diferencias entre ambos se debía a las condiciones en las que se encontraban las ciudades, como la presencia de espacios abiertos, zonas peatonales o la facilidad para caminar entre comercios y parques, sobre todo.

“Los resultados demuestran que el diseño de la ciudad tiene efectos directos sobre la salud. Los lugares que eran más propicios para caminar y más accesibles presentaban tasas de obesidad más bajas”, que aquellos que no tenían habilitadas tantas zonas peatonales y parques, según asegura Jennifer Hicks, directora del Centro de Movilización de Stanford.

Los autores consideran que este estudio podría mejorar las campañas de Salud Pública contra la obesidad si se llevaran a cabo políticas en las que se fomentara caminar más y si se habilitaran más zonas bien comunicadas para trasladarse a pie. El estudio se publica en la revista Nature.