Algunas investigaciones previas ya habían demostrado que ciertos productos químicos sintéticos presentes en el medio ambiente contribuyen al desarrollo de trastornos metabólicos como la obesidad y la diabetes. La prevención de esta enfermedad, a través de la reducción de los disruptores metabólicos, podría mejorar las alternativas económicas disponibles.

Casi 1.000 participantes participaron en el estudio prospectivo neoyorquino para examinar la influencia del dicloro difenil tricloroetano (DDT), los policlorobifenilos (PCB) y los perfluoroalquilos en el desarrollo de la diabetes. La reducción del riesgo se evaluó disminuyendo el 25% de los niveles de estas sustancias.

 Así, encontraron una disminución del 13% en la prevalencia de la diabetes al reducir la exposición a estas sustancias químicas, en comparación con una disminución del 40% de prevalencia al realizar una reducción idéntica (25%) en relación al índice de masa corporal (IMC).

Los autores del estudio consideran que, en Europa, se podrían prevenir 152.481 casos de diabetes asociados a un gasto de 4,51 millones de euros al año en comparación con los 469.172 casos derivados de la reducción de IMC. El estudio sugiere que la exposición a ciertos disruptores endocrinos está directamente relacionado con el desarrollo de la diabetes en pacientes de avanzada edad.