Hasta ahora se habían descrito algunos factores que pueden ayudar a mejorar la longevidad más que otros, por ejemplo, la baja ingesta de grasas, pero este estudio lo desmiente. El trabajo ha empleado una gran cantidad de datos con los que se quería probar la universalidad de la restricción calórica como opción para prolongar la vida.

Para ello, y en laboratorios repartidos en varios puntos de Estados Unidos, Austria, Dinamarca y España, se estudiaron los comportamientos de 2 cepas diferentes de ratones, con ambos sexos y con 2 niveles de variación de consumo diferente. Los datos crecían exponencialmente al multiplicar tantas variables, por lo que fue necesario la colaboración de hasta 18 equipos científicos. Los resultados han sido publicados en la revista Cell Metabolism.

El estudio llega a la conclusión de que ingerir menos calorías es una poderosa forma de retrasar las patologías asociadas al envejecimiento, como el cáncer o las enfermedades cardiovasculares. Es así, en parte, porque los individuos en restricción calórica emplean las grasas, en vez de los carbohidratos, como fuente de energía en un mayor porcentaje respecto a la población en general.

Según afirman los investigadores, restringir calorías es una forma de generar un estrés al organismo, pero si no se llega a la malnutrición es una tensión soportable que activa mecanismos de defensa que, a la larga, protegen las células. Los datos observados en el experimento apuntan a que, si bien este estrés es beneficioso para mantener un organismo saludable, no garantiza necesariamente vivir más tiempo.