Los farmacéuticos consideran que la Xunta de Galicia ha sido incapaz de gestionar y organizar de manera eficaz a los inspectores de Salud Pública que dependían de la Consellería de Sanidade. Esto expone a la población gallega a graves riesgos para su salud, tal y como denuncia el comunicado.

Un ejemplo de este riesgo para la salud pública han sido los brotes de legionelosis en las residencias de la tercera edad en Lugo. El agua consumida y contaminada por trihalometanos en Ferrolterra, y más de 100 personas intoxicadas en 2 clubs de baloncesto en O Salnés el pasado mes de marzo son una prueba fehaciente de esto, según ha querido constatar este diario.

El cuerpo de inspectores comentó que dichas situaciones de riesgo no fueron comunicadas a la población, razón por la cual se desconocía la existencia de suministro de agua no apta para su consumo, piscinas que incumplían con la calidad del agua, baños contaminados sin señalización, casos de legionelosis sin control, colegios y guarderías sin control sanitario… entre otras.

Tal y como pretende hacer ver el cuerpo de inspectores, estas situaciones ponen de manifiesto la falta de organización, medios humanos y materiales para garantizar la adecuada vigilancia de la salud pública. También explicaron que este año solo se cubren 62 plazas de las 100 que tenían en 2006 los inspectores de salud pública.

Una manera de suplir este recorte de personal fue reducir poco a poco el número de inspecciones, lo que perjudicaba de igual manera a la población gallega. El colectivo, tal y como afirma 20 Minutos, denunció que los equipos eran muy antiguos y muchos ni siquiera cumplían la normativa vigente.