Esta investigación analizó la felicidad desde 2 perspectivas:

  1. Felicidad evaluada: cómo de satisfecha está la persona cuando piensa sobre su vida.
  2. Felicidad experimentada: intensidad de las emociones positivas y negativas en el día a día.

Los resultados del estudio mostraron que la satisfacción personal y la felicidad están relacionadas con la salud, tras controlar otros factores como el sexo, la edad, el nivel educativo, la edad, el nivel de ingresos, el estado civil y el lugar de residencia. La investigación se ha publicado en Globalization and Health y concluye que el nivel de satisfacción personal y la felicidad influyen más sobre la salud que las emociones que experimentan en el día a día.

Otro de los aspectos que destacan los autores es el hecho de que las emociones negativas tienen un mayor peso para la salud que las emociones positivas. La principal novedad de este estudio es que se ha desarrollado en países con diferentes niveles de ingresos. Hasta ahora, la mayor parte de la literatura científica al respecto procedía de países de ingresos altos (europeos y de Estados Unidos, en su mayoría).

Tal y como señalan los investigadores, estos resultados ponen de manifiesto que para mejorar la salud de una sociedad no solo es necesario elaborar políticas sanitarias. Es importante, según destacan, llevar a cabo intervenciones que ayuden a las personas a sentirse más satisfechas con sus vidas.