Hace unas semanas, se presentó una iniciativa ciudadana europea en la que se solicitaba proteger a los trabajadores del glifosato, un herbicida utilizado para eliminar malezas en agricultura, jardinería, sector forestal o mantenimiento de cunetas de carreteras y vías férreas, y considerado probable cancerígeno en humanos por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer.

La Comisión Europea y estados miembros de la Unión Europea extendieron la licencia de este herbicida hasta finales de 2017. Al mismo tiempo solicitaron a la ECHA analizar los datos científicos en torno al perjuicio para la salud que podía suponer el uso del glifosato. La opinión de la ECHA se utilizará para tomar la decisión sobre sobre si se extiende la licencia.

Pese a la resolución de la ECHA, grupos de la industria agrícola y química defienden su uso, frente a grupos defensores del medio ambiente preocupados por sus efectos en la salud de humanos y animales.