Esta vacuna contra la tuberculosis ha sido desarrollada por biofarmacéutica española Biofabri y la Universidad de Zaragoza, y busca determinar la dosis que proteja sin causar efectos secundarios, tal y como informan desde la universidad. Los 2 ensayos de fase 2A se llevarán a cabo durante 2 años y medio en el Satvi (Centro de Investigación en Vacunas de Sudáfrica), a 150 kilómetros de Ciudad del Cabo.

La Cooperación de Europa y los Países en Desarrollo sobre ensayos clínicos (Edctp) y la Tuberculosis Vaccine Iniciative (Tbvi) aportarán 5.500.000 euros para el ensayo en recién nacidos. El ensayo de la vacuna contra la tuberculosis en adultos tiene un valor de 5.700.000 dólares, y está financiada por el Aeras (ONG americana desarrolladora de vacunas contra la tuberculosis) y el Cdmrp (Programa de Investigación Médica Dirigido por el Congreso de EE. UU.)

“El paso a la fase 2A es un paso cualitativo y cuantitativo importante para Biofabri ya que por una parte indica que Mtbvac sigue siendo la candidata a nivel mundial mejor posicionada en el portfolio de futuras vacunas contra la tuberculosis y que contamos con el apoyo de los prestigiosos organismos internacionales dedicados al desarrollo de nuevas vacunas contra la tuberculosis que han considerado que nuestro proyecto MTBVAC tiene un alto impacto social”, declaró el CEO de Biofabri, Esteban Rodríguez.

José Antonio Mayoral, rector de la Universidad de Zaragoza, aseguró que este era uno de los proyectos más ambicioso en el que participaba la universidad. Mayoral explicó que habían conseguido crear una vacuna contra la tuberculosis desde una investigación biotecnológica bastante sencilla.

Capacidad inmunogénica

Por su parte, el coordinador del equipo de investigación Genética de Micobacterias de la Universidad, Carlos Martín, explicó que se podrían acelerar los estudios de la vacuna para salvar muchas vidas si los resultados de los estudios confirmasen la inmunidad en los modelos animales.

Los ensayos fase IA empezaron en humanos en el año 2013 en el Hospital de la Universidad de Vaudois (Suiza). En él, se utilizaron 36 voluntarios sanos con edades comprendidas entre los 18 y los 45 años. En 2015, se hicieron estudios con 36 recién nacidos y 18 adultos de Sudáfrica para analizar en profundidad la capacidad inmunogénica.

Estos resultados abrieron el camino a las fases posteriores, pese a estar a la espera de cerciorarse de que es una vacuna segura. “Tanto los recién nacidos como los adultos incluidos en dicho ensayo, llevan ya un año desde la última vacunación sin ningún problema”, concluyó Carlos Martín.