Según recuerda la SEGG, la vacunación es una de las estrategas coste-efectivas más importantes para la prevención de las enfermedades infecciosas con que cuenta la salud pública en la actualidad. La introducción de los programas de vacunación en la infancia, señala la sociedad científica, han permitido alcanzar importantes coberturas de vacunación. Además, se ha reducido la incidencia y morbimortalidad de las enfermedades inmunoprevenibles.

“Sin embargo, la vacunación de las personas mayores no recibe las mismas prioridades, cuando en muchos casos, el sistema inmune del anciano está debilitado”, destaca el presidente de la SEGG, Antonio López Trigo.

La SEGG considera que la vacunación de los mayores frente a la gripe y el neumococo es fundamental. En el caso de las personas mayores con enfermedades crónicas, recomienda también la vacunación contra el tétanos, difteria, tosferina, varicela, herpes zóster, meningococo C, hepatitis B y virus del papiloma humano, con particularidades de pauta según edad y situaciones especiales.

La ausencia de vacunación o una vacunación incompleta en la infancia es uno de los motivos que ha identificado la SEGG como responsable de las bajas tasas de vacunación en adultos. En este sentido, destaca que las bajas tasas de vacunación del adulto pueden suponer consecuencias de gran trascendencia en el ámbito de la salud pública como puede ser el desplazamiento de enfermedades propias de la infancia a la edad adulta, provocando mayores complicaciones.