Los científicos imitaron la lluvia ligera con temperaturas similares a las de las regiones tropicales. En ella, observaron que las gotas provocaban la suspensión de moléculas a modo de aerosol, la cual llevaba miles de bacterias del suelo que se mantenían vivas hasta más de una hora después. Si esta bacteria fuera, posteriormente, arrastrada por el viento, podría viajar grandes distancias y colonizar nuevas ubicaciones en las que estuviera en contacto el ser humano, según explican los investigadores.

"Imagínese que usted tiene una planta infectada con un patógeno en un área determinada, y que se extiende a patógenos del suelo local. "Ahora hemos encontrado que la lluvia podría dispersar aún más los patógenos. Las gotitas artificiales de los aspersores también podrían dar lugar a este tipo de dispersión”, asegura Buie Cullen, autor del estudio.

Mover hasta el 25% de las bacterias del suelo

Además, el equipo calculó que las precipitaciones de todo el mundo pueden ser responsables de la propagación de entre el 1 y el 25% de la cantidad total de bacterias presentes en la tierra. En el trabajo, utilizaron 3 tipos de bacterias que viven en el suelo: Corynebacterium glutamicum, Bacillus subtilis, Pseudomonas syringae y 6 tipos de suelo. Entre ellos 2 tipos diferentes de arcilla, 2 distintos de arena, y 2 combinaciones de arcilla y arena.

En el análisis, encontraron que el número de bacterias del suelo variaba entre 0 y varios miles en una sola gota, dependiendo del tipo de suelo, de la densidad de las bacterias en el suelo dado, la temperatura del suelo, y la velocidad del impacto de la gota de lluvia. El equipo estimó la capacidad de propagación de las bacterias en función de un parámetro que llamaron eficiencia de aerosolización.

Según dichos parámetros, los investigadores llegaron a la conclusión de que el número total de bacterias del suelo dispersadas por las gotas de agua podrían variar desde 10.000 a 800.000 billones por año. Como resultado, la precipitación global puede contribuir a la liberación de entre un 1 y el 25% de la cantidad total de bacterias de la tierra.