Según informa la agencia DPA, la investigación se ha basado en el análisis de medio centenar de artículos científicos sobre alimentación humana y otros tantos ensayos con animales en laboratorio. La revisión, en la que han participado 23 expertos, pone de manifiesto una acumulación de casos de cáncer de esófago en parte de América latina, así como en el sudeste asiático y el este de África.

En el caso de Sudamérica, la proliferación de dicha patología coincide con el consumo de mate, que suele beberse a unos 70-80 ºC. En las otras regiones mencionadas, se bebe té muy caliente, entendiendo esto como una temperatura superior a los 65 ºC.

Y es que, aunque no está claro el mecanismo por el que se origina el cáncer, se cree que el calor podría provocar daños celulares que podrían tener como consecuencia la aparición de cáncer. “Las bebidas calientes pueden provocar daños y lesiones en el esófago y aumentar así el riesgo de cáncer”, ha señalado Gunter Kuhle, de la Universidad de Reading (Reino Unido) y ajeno al estudio.

Por su parte, Rudolf Kaaks, del Centro Alemán de Investigación del Cáncer (DKFZ), ha apuntado que las quemaduras provocadas por bebidas calientes pueden dar lugar a reacciones de tipo inflamatorio que podrían dañar el ADN o impedir la apoptosis, la muerte celular programada provocada por el propio organismo. “Yo suscribiría esa evaluación. El proceso de verificación de la IARC es muy completo”, ha añadido.

En 1991, la citada Agencia clasificó el café como "posiblemente cancerígeno para los seres humanos" basándose en estudios que documentaban una relación entre esa bebida y el cáncer de vejiga. Esos estudios, sin embargo, no tenían en cuenta que la gente que consume mucho café suele también fumar. Por ello, se ha retirado el café de la lista tras comprobar que la sustancia que aumenta el riesgo de tumores es el tabaco.