Las drogas marginales empeoran la calidad de vida de los pacientes con VIH, según revela un estudio multicéntrico realizado por SEISIDA y ViiV Healthcare. La investigación ha contado con datos de 33 centros de toda España que tienen una población de 1.401 pacientes con VIH. Los expertos han determinado que las personas con VIH heterosexuales que consumen drogas, especialmente las reconocidas como drogas marginales (todas las que están fuera de la legalidad), experimentan un empeoramiento de su salud.

El estudio indica que los hombres homoxesuales policonsumidores de drogas marginales son los que más infecciones de transmisión sexual padecen, aunque no parecen presentar deterioro de la calidad de vida en el presente. A la hora de realizar este estudio (el más grande sobre el uso de drogas en personas con VIH en España, según SEISIDA) se encontraron 2 grandes perfiles epidemiológicos de participantes.

El primero fue el compuesto principalmente por heterosexuales que adquirieron el VIH por vía intravenosa. El segundo estaba formado principalmente por homoxesuales infectados por vía sexual. Del total de la muestra, el 49,5% consumió drogas y el 80,8% las utilizó antes del diagnóstico de VIH. Alrededor del 70% eran homoxesuales. El cannabis (73,8%), la cocaína (53,9%) y los poppers (45,4%) fueron las drogas marginales más utilizadas.

El 6,8% de los consumidores usan de manera regular drogas inyectables, como la heroína.

4 grupos de adictos

Se identificaron interacciones moderadas que requerirían alguna intervención entre el tratamiento antirretroviral y las drogas en el 55,7% de los casos. En el caso del colectivo homosexual, se constató una media de interacciones moderada más alta que los heterosexuales. Las drogas marginales con más interacciones moderadas halladas fueron la cocaína (37,3%), el MDMA (10,6%), el cannabis (9,8%) y las anfetaminas (8,7%).

Las personas heterosexuales que usaban drogas eran de mayor edad, tenían un nivel socioeconómico y un nivel educativo más bajo, y más del doble de años de vida con VIH que los homoxesuales. De acuerdo con su perfil de consumo de drogas, ambos grupos se dividieron en otros 4. Los incluidos en el grupo 1 (un total de 198) fueron principalmente usuarios de cannabis y un 25% de polvo de cocaína. La mayoría de las mujeres se clasificaron en él.

En el grupo 2 (60 personas) se agruparon principalmente hombres que usaban drogas marginales (cannabis, heroína y cocaína) y en los que se halló el mayor porcentaje de uso de drogas inyectadas (38%). Este grupo mostró el nivel más bajo de adherencia al tratamiento antirretroviral (77,3%) así como el dato más bajo en la escala que medía su nivel de calidad de vida (56,7). El perfil de usuarios de drogas homoxesuales era el más frecuente (62,7%).

El grupo 3 (284) era el que tenía un perfil de consumo más moderado y usaban principalmente cannabis (63,7%), poppers (62,7%) y cocaína en polvo (54%). Sin embargo, los homoxesuales que se clasificaron en el grupo 4 (150) se caracterizaba por un mayor policonsumo y mayor frecuencia de uso de drogas marginales. Entre estos, un 10% utilizaba la vía intravenosa. La población de este último grupo practicaba sexo en grupo y experimentó más infecciones de transmisión sexual. Sin embargo, este grupo presentó mejores puntuaciones en algunas dimensiones de la calidad de vida (salud física, nivel de independencia y relaciones sociales).

Los homoxesuales policonsumidores de drogas recreativas son los más jóvenes y los que menos años han convivido con el VIH.