Los voluntarios se escogieron en una consulta al viajero anterior a una salida vacacional, y se los sometió a una serie de cuestionarios antes y después de sus respectivos viajes durante 3 semanas. Todos los voluntarios llevaban consigo un cuadernillo en el que debían de hacer anotaciones diarias durante sus viajes para poder extraer datos sobre las enfermedades de los turistas.

De un total de 460 voluntarios, el 79% enfermaron durante el viaje o nada más llegar; un 69% padeció diarrea del viajero; el 17% tuvo algún problema de la piel; el 17% tuvo fiebre en algún momento del viaje; el 12% devolvió; el 8% se vio afectado por alguna infección de las vías respiratorias; el 4% sufrió infecciones de orina; el 2% padeció infecciones en el oído; el 4%, infecciones gastrointestinales; y el 4%, otro tipo de síntomas.

Tal y como informan desde esta sociedad, el 10% fue al médico; el 0,7% ingresó en el hospital; el 18% consumió antimicrobianos; y un 25% reconoció tener algún tipo de síntomas de regreso a casa. Las enfermedades de los turistas cuando salen de su país de origen dependen del sexo, la edad, el destino y la duración del viaje.

Pese a que todas las medidas relacionadas con prevención (vacunas, profilaxis y consejos) se hicieron bien teniendo cuenta la región de destino, la mayor parte de los turistas cayó enfermó durante o después de sus vacaciones. En todas las ocasiones no precisaron asistencia sanitaria porque los síntomas eran leves.

Esta investigación ha permitido establecer un perfil del viajero que facilita el asesoramiento previo a hacer las maletas. La conclusión de que un tercio informó de una nueva enfermedad en el seguimiento indica la importancia de asesorar antes y después del viaje.