Las sustancias perfluoroalquiladas interfieren en el metabolismo de la glucosa y los lípidos de las embarazadas, tal y como ha comprobado un equipo de investigadores en un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y la Harvard T. H. Chan School of Public Health. Los resultados se publican en la revista Environmental Health Perspectives.

Los científicos analizaron a 1.240 embarazadas de las cohortes de nacimiento del estudio INMA (Infancia y Medio Ambiente) en Sabadell, Valencia y Guipúzcoa, a través de muestras de sangre extraídas. Dichos análisis se utilizaron para medir las concentraciones de 4 marcadores diferentes de sustancias perfluoroalquiladas (PFOS, PFHxS, PFOA y PFNA); compuestos químicos que se han utilizado en muchas aplicaciones desde los años 50, incluidos los electrodomésticos y los productos de consumo.

Las sustancias perfluoroalquiladas se acumulan en la cadena alimentaria, en los tejidos animales y humanos y permanecen en el medio ambiente durante años. Las rutas de exposición humana a dichos compuestos químicos incluyen la dieta, los alimentos envasados, el agua potable y la inhalación de polvo en interiores.

Los investigadores observaron que las concentraciones de PFOS y PFHxS en plasma se asociaban con una tolerancia alterada a la glucosa y diabetes gestacional. El PFOA estaba relacionado con los niveles de colesterol total mientras que el PFOS y el PFNA se asociaba con ligeras disminuciones en los niveles de triglicéridos. Los científicos no encontraron ninguna relación entre las sustancias perfluoroalquiladas y la proteína C-reactiva, un marcador de inflamación.

“Este es el mayor estudio de asociaciones entre la exposición a las sustancias perfluoroalquiladas y las consecuencias metabólicas múltiples en mujeres embarazadas", explica Martine Vrijheid, investigadora de ISGlobal y coordinadora del estudio. "La diabetes gestacional está asociada con una variedad de problemas de salud a corto y largo plazo tanto para la madre como para el bebé. Es fundamental confirmar nuestros resultados con estudios en otras poblaciones", concluye Nuria Matilla-Santander, primera autora del artículo.