Según el informe Cambio climático y salud, elaborado por el instituto DKV de Vida Saludable, el cambio en las precipitaciones hará que se incrementen las enfermedades diarreicas en las próximas décadas porque afectará el suministro de agua dulce entre la población. Ya de por sí, las enfermedades diarreicas provocar 760.000 muertes en menores de 5 años.

La Agencia Europea de Medio Ambiente cree que en el año 2050 se producirán cerca de 120.000 muertes al año provocadas por las olas de calor. Estas olas han aumentado durante los últimos años debido al comportamiento del hombre en el planeta y, de no emprender algún tipo de acción preventiva, supondrá un impacto económico de 150.000 millones de euros.

El año 2015 fue el más caluroso de la historia a nivel mundial. Las olas de calor se cobraron la vida de 3.275 franceses, mientras que en India fallecieron 2.248 personas, y en Pakistán murieron 1.229. Si las olas de calor son más altas que la media que corresponde a cada zona del planeta, aumenta el riesgo de mortalidad.

Otros desastres naturales que comprometen la salud de los ciudadanos son las olas de frío (que suelen ser más críticas que las de calor), las sequías y las inundaciones. En 2015, las inundaciones afectaron a 27,5 millones de personas y estuvieron motivadas por la subida del nivel del mar, la fusión de los glaciares o las precipitaciones extremas.

Los efectos de las inundaciones en la salud suelen ser ansiedad, depresión o estrés, lesiones y traumatismos, enfermedades infecciosas, muertes por ahogamiento y enfermedades trasmitidas por el agua. Además, el hecho de que los hogares sufran desperfectos, implica daños colaterales como el aumento de la malnutrición (3,1 millones de defunciones al año).