Según Catton, esa nueva cepa es la responsable de la mayoría de casos de gastroenteritis registrados en el país en los últimos 18 meses. “Si este nuevo recombinante ha pasado por suficientes cambios para saltarse la inmunidad colectiva y convertirse en la próxima variante epidémica desde su primera detección en Australia a mediados de junio de 2016, podría producirse una epidemia entre mediados de agosto de este año y enero de 2017”, explica el experto.

Con base en datos históricos de los últimos 14 años, los investigadores explican que esta cepa particular podría incluso expandirse por todo el mundo y convertirse en una pandemia. “Si continúan las tendencias pasadas, tendría el potencial de ser predominante también en otras partes del mundo”, concluye el informe.

Catton explica que, si el análisis de la situación se basa en las experiencias de control de nuevas cepas del norovirus, se puede considerar que esta última cepa tiene suficientes diferencias genéticas como para causar una epidemia. “De forma ocasional, los virus cambian y se vuelven tan diferentes que el organismo no tiene una inmunidad efectiva”, subraya el médico.

Según comenta el experto, la mutación del virus significa que cualquiera que entre en contacto con él es susceptible de contraer la enfermedad, bien sea por contacto con heces de personas infectadas o bien por estar cerca de alguna de ellas mientras vomita. De acuerdo con los estudios sobre esta enfermedad, la población más proclive a padecer gastroenteritis son los niños menores de 5 años y los ancianos.