Tal y como explican los autores, la US Environmental Protection Agency fijó en 2016 niveles máximos de arsénico para los sistemas de agua públicos. El trabajo buscaba evaluar las tendencias nacionales de exposición a esta sustancia en el país americano, para lo cual se midió el arsénico urinario y se estimaron los casos de cáncer evitados.

Con ese objetivo, se analizaron datos de más de 14.000 participantes en la National Health and Nutrition Examination Survey entre 2003 y 2014. Este análisis reveló una reducción del 17% en ese periodo en las medias geométricas de dimetilariosinato, el principal metabolito del arsénico inorgánico en los seres humanos, en el caso de los usuarios de aguas públicas.

Suponiendo que esa reducción de la exposición se mantuviera a lo largo de la vida, se estimó una disminución de entre 200 y 900 en los casos de cáncer de pulmón y vejiga y de 50 en los casos de cáncer de piel. En los usuarios de agua de pozos privados, no se encontraron diferencias en los niveles de arsénico urinario.

Partiendo de estos datos, los investigadores respaldan el papel de la regulación federal de agua potable para reducir la exposición a tóxicos y proteger la salud humana. En ese sentido, consideran que los usuarios de pozos privados no están protegidos de manera adecuada contra el arsénico en agua potable.