Cathryn Tonne, investigadora de ISGLobal (Instituto de Salud Global de Barcelona), ha publicado un estudio en el que refleja cómo las migraciones, vejez y cambio climático supondrán todo un desafío ambiental de cara al futuro. Su investigación ha sido publicada en la revista Environment International.

Según Tonne, la ciencia cambia a la velocidad del mundo, o así debería ser para evolucionar en sintonía. La epidemiología ambiental debería esforzarse por afrontar las transformaciones importantes en los años venideros, y que las migraciones, la vejez o el cambio climático sigan siendo importantes en materia preventiva.

"Los futuros epidemiólogos ambientales se enfrentarán a un mundo marcado por esperanzas de vida más largas, pero también por mayores cargas de enfermedades crónicas", aseguró Tonne.

La investigadora también previó los cambios en la distribución de la población dese el punto de vista geográfico, y explicó que se seguiría migrando a los pueblos. Además, también se prevé que casi el 90% de la población esté concentrada en Asia y África, sobre todo en Nigeria, China e India.

En cuanto al cambio climático, Cathryn Tonne considera que es la mayor amenaza del siglo XXI dentro de la epidemiología ambiental. La migración, por su parte, dificultará el seguimiento de aquellas personas que participen en los estudios científicos.

El envejecimiento de la población se verá afectado por las cada vez más frecuentes olas de calor, al igual que les afectarán las tormentas o las inundaciones típicas de un clima extremo. La sequía puede derivar en malnutrición o expansión de infecciones por E. coli o por el cólera.

No quiso pasar por alto que los mosquitos también tienen un gran protagonismo a la hora de trasmitir enfermedades, que se ven perjudicadas por el aumento de las temperaturas y por la gran cantidad de contaminantes a los que se ve expuesta la población con el paso de los años, según puntualiza el estudio.

Prioridad: el envejecimiento

Según declaraciones de los autores a la agencia EFE, el estudio menciona que las aplicaciones de salud en los dispositivos móviles, las redes sociales y las mediciones de exposiciones por vía satélite tendrán un protagonismo cada vez mayor. El big data, auguran, pronto será un nuevo reto que aportará “ciencia ciudadana” al trabajar con datos complejos.

Una vez identificado que las migraciones, vejez y cambio climático son los principales retos a los que se enfrenta la sociedad, se recomienda priorizar por el envejecimiento para entender de una manera más óptima los efectos sobre las patologías asociadas a la edad derivadas de las exposiciones ambientales.