Este certificado es fruto de las muestras de más de 70 gestantes con las que se han cumplido todos los requisitos de calidad que exige la normativa europea actual. Para realizar el test, solo se necesita una extracción de sangre de la madre para analizar el ADN de origen fetal mediante técnicas de secuenciación masiva.

Este test proporciona una evaluación muy fiable de las principales trisomías desde las 8 semanas de embarazo. De hecho, puede determinar el riesgo para el síndrome de Pateau (cromosoma 13), síndrome de Edwards (cromosoma 18) y del síndrome de Down (cromosoma 21) con una fiabilidad casi del 100%. La fiabilidad del test es superior a la de los demás métodos de cribado prenatal, ya que hay menos falsos positivos.

Evita falsos positivos

La herramienta de cribado prenatal que se usaba hasta hoy para detectar trisomías era un combinado bioquímico-ecográfico que se realizaba durante el primer trimestre. El cribado se basaba en un test ecográfico, los marcadores bioquímicos y los marcadores maternos, como la edad de la madre.

Según el Hospital Ramón y Cajal, entre un 80-90% de las mujeres que se realizaron una amniocentesis y una biopsia corial porque el cribado prenatal hacía sospechar una trisomía, dio falsos positivos. Con el test Clarigo®, según este hospital, se reduciría la necesidad de hacer pruebas invasivas con las implicaciones psicológicas y clínicas que suponen.

El uso de este test supondría un beneficio para las futuras madres, y permitirá redefinir los criterios que indiquen la realización de pruebas invasivas. La aplicación de este cribado prenatal se hará en las gestantes que tengan un riesgo combinado en el primer trimestre y supondrá un rango de 1/50-1/400.