Unos desequilibrios que no se han observado, sin embargo, en el caso de los microorganismos no patógenos estudiados. Por ello, los autores de la investigación subrayan que el consumo de alcohol y tabaco debería ser tenido en cuenta en la prevención de infecciones orales y caries de forma personalizada, en función del estado inmune de la cavidad oral de cada paciente. Según explican los investigadores, “muchos de los microorganismos de la microflora de la cavidad oral son beneficiosos para nuestra salud.

Aun así, algunos de estos microorganismos pueden convertirse en agentes patógenos, causantes de enfermedades, debido a factores externos, como la falta de higiene bucal, aspectos genéticos o por problemas del sistema inmunitario. Conocer este tipo de factores es fundamental para la prevención de enfermedades orales, como las caries, o para evitar infecciones de la mucosa oral”.

En el estudio, publicado en Letters in Applied Microbiology, los investigadores de la CEU-UCH se han centrado en la influencia del alcohol y el tabaco en la microflora bucal por su carácter inmunomodulador: “Era importante estudiar los efectos de alcohol y tabaco, ya que la constante alteración del sistema inmune bucal que causan estas sustancias puede transformar a los microorganismos de nuestra boca en agentes patógenos”.

La investigación se ha realizado con 105 pacientes de la Clínica Odontológica Universitaria de la CEU-UCH, entre los que había consumidores de alcohol, de tabaco, de ambas sustancias y de ninguna de ellas en una proporción estadísticamente representativa. En estos 4 perfiles de pacientes, y teniendo en cuenta sus niveles de consumo de alcohol y tabaco, se ha medido y comparado la presencia de cinco microorganismos en la cavidad oral: las bacterias Streptococcus mutans y lactobacillus y los hongos Candida albicans, Candida krusei y Candida tropicalis.