siestas semanales

Una investigación observacional del hospital universitario de Lausana (Suiza) ha estudiado el efecto de las siestas semanales en la población. Los resultados aparecen publicados en la revista Heart. De hecho, muestran que las personas que duermen la siesta 1 o 2 veces por semana tiene menos riesgo de tener un ataque cardiovascular. Además, según se hace eco la agencia SINC, este vínculo no existe si se trata de siestas más largas o realizadas con más frecuencia.

Nadine Hausler, principal autora de la investigación, asegura que en su estudio solo encuentran una asociación entre la frecuencia de las siestas y las enfermedades cardiovasculares, mientras que no encuentran ninguna conexión con la duración de la siesta. A su juicio, las siestas ocasionales se asocian con una reducción de casi la mitad en el riesgo de fallo cardiaco en comparación con los que no echaban ninguna siesta.

Por otro lado, aquellos que se echaban siestas frecuentes tenían más somnolencia diurna y una apnea obstructiva del sueño más exagerada, un problema que ocurre cuando las paredes de la garganta se relajan y estrechan durante el sueño, interrumpiendo la respiración normal. En este grupo destacaban personas de edad avanzada, hombres, fumadores y gente con sobrepeso. Para ellos, el riesgo de fallo cardiaco aumentó hasta un 67%, sin embargo, el aumento desapareció al tener en cuenta factores adicionales que pueden influir en la salud.

Investigación

El estudio se ha realizado sobre un total de 3 462 residentes de Lausana de entre 35 y 75 años, seleccionados de manera aleatoria. Para llevar a cabo la investigación tuvieron en cuenta factores relevantes como la edad y la duración del sueño nocturno. No obstante, también tuvieron en cuenta otros riesgos que provocan enfermedades cardiovasculares, como la presión arterial alta o el colesterol.

La primera revisión de los participantes tuvo lugar entre 2009 y 2012. En concreto cuando se recopiló información sobre sus patrones de sueño y las siestas de la semana anterior. De hecho, su salud fue monitorizada posteriormente durante una media de 5 años y, durante el periodo de seguimiento, hubo 155 episodios de enfermedades cardiovasculares mortales y no mortales.

Asimismo, los resultados mostraron que más de la mitad de los participantes, el 58%, no se echaron la siesta durante la semana anterior, el 19% lo hicieron entre 1 o 2 veces, un 12% se echaron la siesta de 3 a 5 veces y el 11% lo hacía de 6 a 7 por semana.

Siestas semanales

La investigación fue observacional por lo que los investigadores no pudieron extraer relaciones de causa y efecto. No obstante, la información sobre los patrones de sueño y siesta se basaron en el recuerdo personal de cada paciente. Por ello, a pesar de las limitaciones, los expertos barajan varias posibilidades que explicarían las razones de esta conexión.

Asimismo, las personas que se echan pocas siestas compensan la falta de sueño nocturno. Por lo tanto, este descanso puede tener un efecto liberador de estrés. En contraposición, la razón por la que las personas se echan siestas frecuentes puede deberse a una condición crónica subyacente. “Este es un estudio observacional y no podemos estar seguros del mecanismo”, explica Nadine Hausler.

Finalmente, en un artículo vinculado, expertos de la Universidad de California señalaban que la investigación en esta área se ve obstaculizada por la ausencia de un método estándar que sirva para medir las siestas. “No existe un acuerdo común sobre cómo medir las siestas y, dado que encontramos que las personas que hacen esta interrupción diurna ocasionalmente estaban asociadas con un menor riesgo de ataque cardiaco, creemos que es importante tener en cuenta la frecuencia de las siestas y no solo su duración”, señala la investigadora.