La primera etapa del proyecto durará, aproximadamente, un año y tendrá especial énfasis tanto en la atención materno infantil como la detención y prevención del cáncer. Este programa se lleva a cabo como parte del memorando de colaboración médica que firmaron ambos países a finales del 2016. El acuerdo confirmaba, entre otras iniciativas, la unión de médicos cubanos y estadounidenses para investigar contra el cáncer.

El gobierno cubano manifestó entonces su voluntad para “trabajar de forma conjunta con instituciones estadounidenses en beneficio de ambos países, de la región y del mundo”. Sin embargo, el secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos de la isla, Roberto Morales, señaló en su momento que “persisten limitaciones que obstaculizan este camino de cooperación como el bloqueo impuesto a Cuba, el cual repercute negativamente en los servicios de salud a nuestra población y afecta a la cooperación bilateral”.

El director de Relaciones Internacionales del Ministerio de Salud Pública de Cuba, Néstor Marimón, aseguró que científicos de ambos países sostendrán varios encuentros a lo largo de este año para diseñar una agenda de colaboración médica, como ya se hizo el pasado noviembre en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, en La Habana, en la que participó una amplia representación del Instituto Nacional de Salud estadounidense, el Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de ese país (NIAID, por sus siglas en inglés) y de diversas instituciones de la isla vinculadas a esta esfera.