La investigación, publicada en Actas Urológicas Españolas, incluyó a 940 pacientes de los que 370 habían sido intervenidos mediante cirugías abdominales o lumbares abiertas y 570 a través de cirugías genitoperineales. Los autores analizaron la edad, el sexo, las comorbilidades, la estancia y el tipo de cirugía, así como los microorganismos causantes y las resistencias a antibióticos.

En las intervenciones genitoperineales, los investigadores encontraron 15 casos de infección de la herida quirúrgica que se asociaron a cateterismo urinario previo. La mayoría de los microorganismos aislados correspondían a enterobacterias, entre las que destacaban las resistentes a betalactámicos. En los casos de cirugía abdominal o lumbar, se observó 41 casos (11,1%) de infección de la herida quirúrgica.

En total, los investigadores observaron una incidencia de la infección de la herida quirúrgica del 3,3% en cirugía prostática, del 9,8% en cirugía renal y del 45% en cistectomía. Además, tener cardiopatías se asociaba a una mayor incidencia. Los microorganismos que se encontraron con mayor frecuencia fueron Enterococcus (27,1%), Escherichia coli (22,9%) y Staphylococcus aureus (14,6%).

Las conclusiones del estudio resaltan que la cistectomía es la intervención que tiene mayor riesgo de infección de la herida quirúrgica y que la presencia de cardiopatías o de catéter urinario previo aumentan el riesgo. Asimismo, destacan que el Enterococcus era resistente a la ampicilina en el 37,5% de los casos y Escherichia coli productor de betalactamasas, en el 41,7% de ellos.