Cambios epigenéticos pueden propiciar resistencia a fármacos antimaláricos.

Cambios epigenéticos pueden propiciar resistencia a fármacos antimaláricos. Así lo demuestra un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y el Instituto de Medicina Tropical (ITM) de Amberes (Bélgica). El trabajo se centra en el mecanismo que hay detrás de la resistencia a dichos medicamentos en P. falciparum. Este es el parásito de la malaria más letal. Los resultados se han publicado en la revista Antimicrobial Agents and Chemotherapy.

Según recoge la agencia SINC, los cambios en el genoma del parásito constituyen la causa principal de resistencia a los antimaláricos. Sin embargo, los investigadores han demostrado que los cambios epigenéticos también pueden intervenir en ese proceso. Es decir, que puede haber cambios en la expresión de determinados genes que no impliquen alteraciones en la secuencia del genoma que propicien la citada resistencia.

En concreto, los investigadores se centraron en los genes clag3.1 y clag3.2 del parásito. Estos determinan la actividad del canal PSAC. Este se encarga de regular la entrada de nutrientes y otras moléculas en los glóbulos rojos infectados por P. falciparum. En trabajos previos, el equipo del ISGlobal había relacionado cambios epigenéticos en clag3 con cambios en la permeabilidad del canal. Asimismo, se encontró mayor resistencia a compuestos tóxicos para el parásito asociada a dichos cambios epigenéticos.

Profundizando en los cambios epigenéticos

En esta ocasión, los científicos han demostrado que la expresión de los genes clag3 es necesaria para que las sales de tiazol T3 y T16 penetren en los glóbulos rojos infectados por el parásito. Asimismo, han encontrado que este puede volverse resistente a esos compuestos reduciendo la expresión de clag3.1 y clag3.2. Por el contrario, la expresión de clag3 no haría falta en el caso de la doxiciclina, azitromicina o lumefantrina.

De acuerdo con Sofía Mira, coautora del estudio, los resultados muestran que el parásito puede volverse resistente a los antimaláricos mediante cambios epigenéticos en clag3. Esa resistencia puede surgir de manera repentina, incluso durante una infección. De igual modo, el mecanismo puede revertirse con facilidad. Esto “provee al parásito un nivel de plasticidad extraordinario”, apunta Alfred Cortés, responsable del equipo del ISGlobal.