Según los autores, la leishmaniasis dérmica post-kala-azar (PKDL, por sus siglas en inglés) es un reservorio potencial para la propagación de la LV. Para evitar esa propagación, es fundamental el diagnóstico; no obstante, “las pruebas diagnósticas disponibles para la LV, como la aspiración de tejido, son invasivas y dolorosas, aunque son capaces de evaluar la respuesta al tratamiento”.

“Las pruebas serológicas, aunque menos invasivas que la aspiración tisular, son incompetentes para evaluar la cura”, añade el estudio, mediante el cual se pretendía encontrar “una prueba no invasiva con sensibilidad y competencia aceptables, además, para decidir la curación sería un activo en el manejo y control de la enfermedad”.

Tal y como recoge LabMedica, entre marzo de 2011 y julio de 2016 los científicos tomaron muestras de orina de 97 casos de LV demostrados parasitológicamente y por rK39-RDT de casos antes de comenzar el tratamiento. También se recogieron muestras de control a 75 individuos. El equipo realizó análisis de inmunoabsorción enzimática (ELISA) y preparó una tira reactiva de membrana de nitrocelulosa.

Los investigadores encontraron que tanto el ELISA como la prueba de tira reactiva eran eficaces para el diagnóstico de la LV y la PKDL a través de la orina. “La prueba de la tira reactiva basada en la orina es un método simple, sensible y sobre todo no invasivo que puede ayudar no solo en la detección activa de casos LV, sino también para determinar la respuesta al tratamiento”, concluyen.