En el estudio, publicado en la revista Science Translational Medicine, la capsula dosificó ivermectina durante 10 días en los estómagos de una muestra de cerdos sin que sus órganos internos resultaran dañados. Esta pastilla está compuesta por el fármaco y un material en forma de estrella. Una vez dentro del estómago, la estrella adquiere una forma geométrica que impide el paso a través del píloro, si bien permite el paso del resto de alimento.

La estrella proporciona, de forma dosificada, el fármaco tóxico para los mosquitos portadores de la malaria. Una vez que la cápsula ha terminado de suministrar el compuesto al cuerpo, este se deshace y se desecha a través del tracto gastrointestinal, de la misma forma que cualquier otra sustancia ingerida.

“La dosificación gástrica de las cápsulas de acción ultraprolongada que hemos desarrollado tiene el potencial de revolucionar las opciones de tratamiento para la malaria y otras enfermedades que afectan poblaciones grandes en todo el mundo, y para las que es esencial la adherencia al tratamiento para que este resulte eficaz”, según indican los investigadores.

Conseguir una mejor adherencia a los tratamientos antibióticos evitaría la progresión de la resistencia bacteriana y reduciría el gasto público derivado de tratamientos prolongados e ineficaces. Esta cápsula de ivermectina podría ser el principio de una nueva forma de administración oral farmacológica que evitará tener que estar pendiente de tomar el tratamiento cada cierto número de horas.