Estandarizar el trasplante fecal requiere de pautas establecidas.

Aún es pronto para estandarizar el trasplante fecal, puesto que sigue siendo un procedimiento experimental. Así lo ha aclarado Jeffrey Gordon, investigador de la Universidad de Washington en San Luis (EE. UU.), premiado por la Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento. Según recoge la agencia EFE, el investigador ha sido premiado por demostrar la importancia de la microbiota intestinal en la regulación de la fisiología animal.

El papel de los microbios del intestino es crucial en la salud humana. De hecho, ha abierto la puerta al uso de trasplantes fecales para tratar algunas enfermedades. Sin embargo, estandarizar el trasplante fecal es precipitado, según Gordon. Tal y como explica, es un abordaje experimental que necesita definir las pautas para saber cómo seleccionar al donante y cómo caracterizar la comunidad microbiana. Es primordial que esta esté libre de organismos que puedan causar enfermedad, aclara el científico.

Riesgo de infecciones bacterianas

Jeffrey Gordon ha mencionado la alerta publicada recientemente por la FDA (Food and Drugs Administration) sobre el uso de la microbiota fecal para trasplantes. Esta alerta advertía, según EFE, de los riesgos de reacciones adversas provocadas por la transmisión de organismos resistentes a fármacos. De hecho, este aviso salía a la luz después de que 2 pacientes inmunocomprometidos desarrollaran infecciones bacterianas después de un trasplante fecal. Este incidente causó la muerte de uno de ellos, según indicó la FDA.

Tras este hecho, Gordon considera prioritario que se realicen cribados más profundos para asegurar las muestras de los donantes. Este procedimiento puede ser beneficioso para ciertas enfermedades, explica Gordon, como algunos tipos de colitis. No obstante, el investigador insiste en recalcar que aun es una terapia experimental. Los microbios del intestino también pueden emplearse en enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes o la enfermedad inflamatoria intestinal. Además, el investigador apunta que podrían tener importantes implicaciones en enfermedades neurológicas y en la respuesta a fármacos.

“La microbiota no es una identidad fija”, ha subrayado este investigador. Su desarrollo se configura en los 2 años posteriores al nacimiento. Tal y como señala Gordon, la microbiota cambiará en función de la dieta y de los elementos a los que se exponga una persona. El investigador reconoce que el campo de la microbiota está en fuerte expansión, pero pide cautela porque aún queda mucha investigación básica por hacer.