La Borrelia burgdorferi, agente de la enfermedad de Lyme, persiste en el organismo tras un tratamiento antibiótico, según un estudio llevado a cabo en primates por las divisiones de Bacteriología y Parasitología y Anatomía Patológica de la Universidad de Tulane (EE. UU.). El texto, que publica The American Journal of Pathology, sugiere que los síntomas crónicos del Lyme podrían deberse a la inflamación residual de los tejidos que albergan una carga baja de espiroquetas o antígenos adaptados al huésped.

El autor principal de la investigación, Nicholas A. Crossland, y su equipo investigaron la diseminación tardía de la Borrelia burgdorferi en macacos Rhesus, el modelo experimental más adecuado por su similitud al paciente humano en cuanto a las etapas de la enfermedad.  Pasados entre 12 y 13 meses desde la inoculación de la Borrelia burgdorferi por garrapata, los científicos comenzaron a tratar a un grupo de primates con 5 mg/kg de doxicilina por vía oral, 2 veces al día.

Pasados 28 días desde el inicio de tratamiento antibiótico, los investigadores observaron inflamación linfoplasmacítica de mínima a moderada, sobre todo en espacios perivasculares y tejidos de colágeno:

  1. Miocardio.
  2. Tejido sinovial.
  3. Vejiga urinaria
  4. Tronco encefálico.
  5. Pericardio visceral.
  6. Leptomeninges cerebrales.
  7. Tejido adiposo perisinovial.
  8. Tejido musculoesquelético.
  9. Nervios periféricos de las extremidades anteriores y posteriores.

Al realizar ensayos de inmunofluorescencia indirecta en todas las secciones de tejido inflamado, los científicos hallaron espiroquetas morfológicamente intactas en 2 cerebros y un corazón de 3 animales que habían consumido el antibiótico, así como en el nervio periférico de un macaco no tratado. La tinción con antígeno de la Borrelia burgdorferi también reveló espiroquetas en el corazón, el tejido musculoesquelético y los nervios periféricos cercanos de animales tratados y no tratados.

“Estos resultados demuestran que la Borrelia burgdorferi puede resistir el tratamiento antibiótico administrado después de la diseminación, en un huésped primate”, concluyen. “Aunque no se conoce que la Borrelia burgdorferi posea mecanismos de resistencia y sea susceptible a los antibióticos estándar in vitro, parece volverse tolerante después de la diseminación”, explican sobre un hallazgo que “plantea preguntas importantes sobre la patogenicidad de los pacientes con tolerancia a los antibióticos”.