Según explican en un comunicado, el análisis de los niveles de la proteína IP-10 en sangre permitiría reducir el número de pruebas costosas que hacen falta ahora mismo para confirmar o seguir una infección de VIH, lo cual facilitaría el diagnóstico y seguimiento sobre todo en países con escasos recursos.

En la actualidad, se utiliza la prueba de carga viral para detectar si el tratamiento no está funcionando, así como para diagnosticar individuos en fase aguda de la infección, “la más difícil de detectar, pero más fácil de transmitir”, afirman. En zonas rurales de África, los resultados pueden tardar hasta 6 meses.

Ante esta situación, un equipo de investigadores se propuso buscar una herramienta que sirviera para identificar individuos con infección aguda por el VIH en lugares con pocos recursos. Se analizó a las personas que llegaron con fiebre al Hospital Distrital de Manhiça, al sur de Mozambique, y que no presentaban anticuerpos de VIH. El 95,5% de los que presentaban altos niveles de la proteína IP-10 en sangre estaban en fase aguda de infección por el VIH.

“Este test no substituye al test de carga viral”, señala Denise Naniche, coordinadora de ambos estudios, el primero de los cuales se ha publicado en Scientific Reports.

“La idea es que, en un área de alta incidencia de infecciones por el VIH, el análisis de la proteína IP-10 seleccionaría a qué individuos seronegativos se les hace el test de carga viral”, añade la investigadora. “Esto reduciría un 75% el número de dichos test, que son muy costosos y complejos”, apunta Julià Blanco, investigador del Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol en IrsiCaixa y coautor principal del estudio.

El segundo trabajo, publicado en Clinical Infectious Diseases, trataba de determinar si los niveles de la proteína IP-10 en sangre podían ser útiles también como indicador de carga viral detectable en pacientes tratados. Para ello se reclutó a más de 300 pacientes del citado hospital. Los resultados muestran que los niveles de IP-10 fueron significativamente más elevados en el 92% de pacientes con carga viral detectable, lo que significa que IP-10 también sería una herramienta sencilla y asequible para ayudar a detectar casos en los que el tratamiento está fallando.

“Esta prueba rápida podría representar un ahorro de tiempo y recursos en países de renta baja, universalizando el seguimiento del tratamiento de acuerdo con los objetivos de Onusida”, explica Lucía Pastor, autora principal de ambos trabajos. “La detección de IP-10 es sencilla y barata y el siguiente paso será validar los beneficios y la viabilidad de la implementación de una prueba basada en esta proteína para el seguimiento del tratamiento antirretroviral”, concluyen los autores.