La leishmaniasis visceral provoca entre 20 000 y 40 000 muertes al año.

La leishmaniasis visceral provoca entre 20 000 y 40 000 muertes al año. Sobre todo, en lugares como África, India o Brasil. Investigadores españoles y escoceses han identificado una molécula que podría convertirse en tratamiento para esta enfermedad infecciosa. Por ahora, se ha probado con éxito en ratones. Los resultados del estudio se han publicado en la revista Proceedings of The National Academy of Sciences.

Según informa la agencia EFE, la leishmaniasis visceral es la forma más grave de leishmaniasis. Causada por un parásito que se transmite por la picadura de insectos flebótomos infectados, esta enfermedad tiene otras formas. Por ejemplo, la cutánea, que es la más común, o la mucocutánea, que se asocia a la malnutrición. En el caso de la visceral, afecta al hígado y el bazo, fundamentalmente.

En la actualidad, las terapias son tóxicas, de difícil administración e ineficaces, de acuerdo con María Marco. La investigadora de GSK es una de las firmantes del trabajo, en el que participa la Universidad de Dundee (Escocia, Reino Unido). En busca de un tratamiento, los científicos probaron primero la molécula en cultivos celulares. Después, la probaron en modelos de ratón. Se constató que bloqueaba un mecanismo básico para la supervivencia del parásito al tiempo que era segura.

Nuevo enfoque de la leishmaniasis visceral

Todos los seres vivos necesitan reciclar las proteínas anómalas a través de procesos fisiológicos. Entre otras funciones, el proteasoma degrada las proteínas dañadas una vez marcadas. La nueva molécula se dirige a este mecanismo del parásito. Básicamente, consigue que “se ahogue en su propia desecho” sin bloquear el mecanismo humano.

De acuerdo con Marco, tanto la molécula como su forma de acción son novedosas. Por ahora, se ha probado el nuevo posible tratamiento para dicha enfermedad con éxito en animales. El equipo trabaja ya en el diseño del ensayo en personas. “Acabamos de completar los últimos estudios de toxicidad preliminares. Antes de progresar a las fases clínicas, necesitamos la aprobación interna de la compañía”, concluye la investigadora.