Así lo ha asegurado un reciente estudio codirigido por el Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Ramón y Cajal, la Unidad Mixta de Investigación en Genómica y Salud de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunitat Valenciana (FISABIO) y el Institut Cavanilles de Biodiversitat i Biología Evolutiva de la Universitat de València.

Tal como publica la revista Mucosal Immunology, perteneciente al grupo Nature, el efecto fisiológico que estos medicamentos crean en el intestino al estimular, de manera selectiva, el crecimiento y la actividad de bacterias beneficiosas, confirma la utilidad de los tratamientos dirigidos a mejorar la comunidad bacteriana intestinal del colectivo con VIH.

Para llegar a esta conclusión, los científicos, analizaron las bacterias intestinales de 44 voluntarios, 35 de los cuales eran pacientes de VIH con diferentes grados de control de la infección y recuperación inmunológica, mientras otros 9 eran sujetos sanos. De todos ellos, a 34 se les suministró prebióticos y a 10 se les facilitó placebo.

A partir de las cifras obtenidas, se estudió la composición de las bacterias que habitan en el intestino y su capacidad de producir ácidos grasos de cadena corta que poseen un importante efecto antiinflamatorio. Tras analizar los resultados, los investigadores hallaron que los fármacos habían influido en la composición y el funcionamiento de las bacterias intestinales en el grupo con VIH.

“Hemos visto que estos sujetos presentan bacterias específicas, algunas de ellas contribuyen negativamente a los procesos patogénicos y otras parecen haber sido seleccionadas en respuesta al proceso inflamatorio”, explica Jorge F. Vázquez-Castellanos, investigador de la Unidad Mixta en Genómica y Salud de la Fundación FISABIO y la UV.

“Los pacientes que presentan abundancia de bacterias Faecalibacterium y Lachnospira muestran también un aumento de la producción de ácido butírico y una mejoría de los biomarcadores inflamatorios”, especifica. “Las bacterias intestinales contribuyen a mantener nuestra salud a través de un gran número de mecanismos”, corrobora el investigador del Hospital Ramón y Cajal, Sergio Serrano.

Por tanto, “las alteraciones persistentes en la microbiota intestinal contribuyen a la aparición de problemas de salud; y las personas con VIH presentan cambios en estas bacterias debido a que el virus daña su hábitat a las pocas semanas de la transmisión”, concluye Serrano.