La Revista Española de Patología recoge el trabajo elaborado por la Unidad Funcional de Anatomía Patológica del Complejo Hospitalario Torrecárdenas de Almería a partir un caso clínico que generó dificultades. El paciente era un varón de 34 años, natural de Gambia y residente en España desde hacía 5 años. Acudió a consulta externa de Otorrinolaringología por procesos catarrales insidiosos, repetidos y que le dificultaban respirar.

Según explican los autores, en el examen físico presentaba anestesia del paladar blando y úvula, amígdalas palatinas pequeñas y herida cicatrizada antigua en el tercio superior nasal, vinculada a una lesión tratada en su país a los 20 años. Ambas fosas nasales se encontraban ocupadas casi en su totalidad por una neoformación friable y sangrante. La serología para lúes y VIH fue negativa, y se descartó el consumo de cocaína.

La tomografía craneal identificó una masa isoatenuada con los tejidos blandos, que parcialmente ocupaba y expandía sendas fosas nasales, con extensión al orificio nasal derecho, así como desmineralización y pérdida de definición del cartílago de los cornetes; el tabique nasal se encontraba desplazado hacia la izquierda. La lesión quedaba confinada a la vía respiratoria alta nasal.

Histopatología e histoquímica

El estudio histológico de las muestras obtenidas de fosas nasales y del techo de pilares amigdalinos puso de manifiesto un infiltrado inflamatorio crónico denso con abundantes células plasmáticas maduras con presencia de cuerpos de Russell, agregados de polimorfonucleares neutrófilos, linfocitos y numerosos histiocitos vacuolados de citoplasma pálido. En el estudio histoquímico se detectaron estructuras bacterianas cocobacilares en el citoplasma de las células histiocitarias.

El componente celular inflamatorio se acompañaba de un estroma fibroso desordenado y seudonodular, que otorgaba, en conjunto, una imagen seudogranulomatosa proliferativa e infiltrativa. Por su parte, el estudio microbiológico complementario filió el microorganismo como Klebsiella rhinoscleromatis, lo que permitió establecer de forma categórica el diagnóstico de rinoscleroma.

Basándose en este caso, los investigadores consideran que el patólogo actual debe estar preparado para enfrentarse a patologías relacionadas con los cambios migratorios. “Es importante considerar el diagnóstico de rinoscleroma en casos de obstrucción nasal crónica/enfermedad rinosinusal crónica sin mejoría con los tratamientos convencionales en un paciente inmigrante, sobre todo si procede de zonas endémicas conocidas de esa enfermedad”, concluyen.

El rinoscleroma es una enfermedad bacteriana granulomatosa crónica, lentamente progresiva, que se inicia en las fosas nasales y que ocasionalmente se extiende a las vías respiratorias. Está causada por la bacteria Klebsiella rhinoscleromatis y es endémica en zonas tropicales y subtropicales de Europa del Este, el nororiente africano, América central, Sudamérica, Indonesia e India. Se describió por primera vez en la Sociedad Médica de Viena en 1870 por el dermatólogo Ferdinand von Hebra y por Moritz Kaposi, como una forma de sarcoma.