Los estudios de mayor impacto en Microbiología confirman que la reducción de bacterias está relacionada con un peor estado de salud. Así, los pacientes que tienen pocas bacterias podrían acabar desarrollando diabetes tipo 1, tal y como señalan dos estudios publicados recientemente.

El primer estudio, publicado en la revista Immunity, reflejó que la manipulación de la microbiota intestinal en ratones modifica la producción de catelicidinas, que han demostrado estar directamente relacionadas con el desarrollo de diabetes autoinmune (diabetes tipo 1). De forma que, a menor número de bacterias, menor y peor producción de catelicidinas, que desencadenan, a largo plazo, el desarrollo de la enfermedad.

Por otra parte, otro estudio, publicado en Nature Microbiology, revela que el consumo temprano de antibióticos modifica la microbiota intestinal y aumenta el riesgo de diabetes tipo 1. El estudio demostró que aquellos ratones que habían recibido medicación tuvieron una incidencia de diabetes tipo 1 significativamente mayor, así como una estructura de la composición de la microbiota completamente distinta en comparación con el grupo control. 

Cambios en el microbioma en los ingresos hospitalarios

Los pacientes ingresados en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) pueden mostrar disbiosis durante su estancia. Así lo constatan dos estudios realizados en pacientes críticos, en mSphere, de la revista de la Sociedad Americana de Microbiología, y en la revista Nature Microbiology.

El microbioma de los pacientes ingresados difería respecto de del comparado con la base de datos de personas sanas e incluidas en muestras del American Gut Project, un proyecto que analiza la microbiota de miles de personas. La flora bacteriana de 115 pacientes ingresados en la UCI, desde las 48 horas posteriores al ingreso y hasta el día 10 (o el día de alta en caso de que fuera antes de esa fecha) era completamente distinta, pues mostraban disbiosis.

En otra investigación publicada en Nature Microbiology, los pacientes críticos también tenían disbiosis o disbacteriosis. Este estudio comparó muestras de ratones con sepsis y humanos con síndrome de deficiencia respiratoria aguda.

Los investigadores observaron que los cambios en el microbioma provocan inflamación, en un intento del sistema inmune por defenderse de lo que considera una invasión. Esa inflamación daña el tejido pulmonar. Y a su vez, tanto la inflamación como las lesiones cambian el entorno del pulmón, permitiendo la presencia de microbios que normalmente no crecen allí.

 

Bacterias implicadas en el cáncer

Algunas bacterias podrían tener relación directa con el desarrollo del cáncer. Las nuevas investigaciones apuntan a que la presencia de Sneathia spp y Fusobacterium spp está ligada al desarrollo del cáncer cervical, así como la Chlamydia trachomatis, mientras que otras bacterias podrían estar ligadas con la salud vaginal, tales como Lactobacillus Crispatus y Lactobacillus Iners.

Por otra parte, el tabaco, que ya había demostrado ser perjudicial por su composición, podría provocar infecciones, enfermedades y cáncer por las bacterias presentes en él. Y no tanto por las presentes en el tabaco de fumar, como en el que está presente en los productos masticables como el gutka, zarda, khaini, o el pan masala. Estos productos tienen bacterias de los géneros Staphylococcus (Epidermidis y hominis), Bacillus (licheniformis, Pumilus, Safensis y Subtilis), Oceanobacillus, Carnobacterium y Tetragenococcus.

Algunos de ellas han mostrados reducir la capacidad de reducir los nitratos a nitritos y han sido vinculados con el desarrollo del cáncer, tal y como se observa en un estudio publicado Applied and Environmental Microbiology de la revista de la Sociedad Americana de Microbiología.

Resistencia a antibióticos

En los últimos años se han descubierto un gran número de bacterias resistentes a antibióticos. De hecho, “se calcula que un 5% de los pacientes que ingresan en nuestros hospitales puede tener bacterias multirresistentes”, tal y como ha asegurado recientemente Emilio Bouza, jefe del jefe del Servicio de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas del Hospital Gregorio Marañón.

Entre todas las bacterias multiresistentes se encuentra la bacteria Escherichia coli (E.coli), que es origen de un gran número de enfermedades (neumonía, infección urinaria, salmonella, etc.). Sin embargo, el proceso de mutación en superbacterias acaba de ser descubierto por un grupo de investigadores de la Universidad de Harvard que ha grabado el proceso por el que el microorganismo es capaz de sobrevivir en zonas de grandes concentraciones del antibiótico.

Además, y gracias a los nuevos avances científicos, la bacteria E.coli ya se puede detectar en apenas 20 minutos, frente a las 48 horas que se necesitaba anteriormente. Ello puede adelantar el tratamiento y mejorar el pronóstico de aquellos pacientes más graves.

 

Aplicaciones terapéuticas

Sin embargo, las bacterias no tienen por qué ser siempre origen de enfermedades, sino que puede llegar a prevenirlas si se modifican genéticamente. La bacteria E.coli ya había constatado tener capacidad de producir anticuerpos frente a la bacteria Streptococcus pneumoniae al encapsularse con una malla hecha de un polímero sintético, poli (β-amino-ester).

Ahora, otras bacterias como Bacillus subtilis también tienen capacidad de actuar como una vacuna para enfermedades virales que afectan a los camarones, pues tiene la capacidad de resistir a condiciones ambientales especialmente adversas, como los cambios de temperatura o pH extremo.

Bacillus subtilis también ha demostrado tener capacidad para generar insulina mediante una modificación genética, que permite sobreproducirla y excretarla en el lugar del cultivo, donde se puede purificar de manera fácil y económica. Esta cepa de Bacillus ya ha sido reconocida como segura para su uso en animales y humanos por la Food and Drugs Administration (FDA) y está a la espera de ser patentada para ser transferida al sector comercial.