Según el resumen, adelantado por la revista Nefrología, existen pocos casos descritos de peritonitis por Enterococcus gallinarum. En este trabajo se presenta el de un paciente de 53 años en diálisis peritoneal desde diciembre de 2012. A los 5 meses, tuvo un primer episodio de peritonitis por Staphylococcus aureus.

Posteriormente, presentó 2 episodios más por Staphylococcus epidermidis y Streptococcus mitis. En enero de 2015, un nuevo episodio se trató con ampicilina+gentamicina por una probable recidiva. A las 24 horas, se informó de una probable presencia de E. gallinarum en líquido peritoneal. Se trató 3 semanas con daptomicina y gentamicina por vía intraperitoneal y fluconazol oral, con rápida respuesta.

Tras 40 días, presentó peritonitis por el mismo germen y una semana después peritonitis por Cándida parapsilosis. Tuvo buena evolución tras recibir tratamiento e iniciar hemodiálisis. No obstante, 3 meses más tarde presentó náuseas, vómitos y pérdida de peso. Un TAC abdominal reveló un síndrome de Chilaiditi no conocido. Se trató con reposo digestivo, corticoides, tamoxifeno y soporte nutricional. Actualmente sigue dieta normal y está asintomático.

De acuerdo con los autores, este síndrome se define como tal cuando aparece clínica en el signo de Chilaiditi, que consiste en la interposición de una parte del colon entre el hígado y el diafragma. El retraso mental y la EPOC, presentes en este caso, están relacionados con su aparición.

Respecto al diagnóstico, los investigadores apuntan que el neumoperitoneo tiene expresión radiográfica similar al síndrome de Chilaiditi, por lo que, en pacientes en diálisis peritoneal el diagnóstico puede pasar desapercibido con facilidad. En ese sentido, el TAC abdominal puede ser “determinante”.