Unas nanoesponjas de macrófagos, desarrolladas por investigadores de la Universidad de California de San Diego, pueden absorber y eliminar los microorganismos que desencadenan la sepsis en ratones, como es el caso de la Escherichia coli (E. coli). Los resultados del estudio que demuestra este hallazgo, liderado por el científico Liangfang Zhang, se publican en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Algunas bacterias pueden segregar endotoxinas cuando originan una sepsis. Como consecuencia, los macrófagos reaccionan y producen citocinas proinflamatorias, que a su vez activan otros macrófagos encargados de producir más citocinas. Ello desencadena una inflamación general en todo el cuerpo que es difícil de frenar. Las nanoesponjas de los macrófagos, sin embargo, podrían ser la solución para frenar tanto las endotoxinas como las citocinas proinflamatorias presentes en el torrente sanguíneo.

Las nanoesponjas de los macrófagos pueden servir como “trampas” para un gran número de moléculas involucradas en la sepsis, según informa Zhang, y además son efectivas para diferentes géneros, especies y variedades bacterianas. Además, y puesto que las nanoesponjas están cubiertas con membranas celulares de macrófagos, pueden pasar desapercibidas como las propias células inmunitarias del cuerpo y circular por la sangre sin que se produzca un rechazo.

Los investigadores administraron las nanoesponjas de macrófagos a un grupo de ratones infectados con una dosis letal de E. coli. El tratamiento logró la supervivencia de 4 de cada 10 ratones mientras que en el grupo control murieron todos los ratones. La administración de nanoesponjas de macrófagos redujo significativamente los niveles de endotoxinas y citocinas proinflamatorias en los ratones tratados, lo que evitó la inflamación sistémica y redujo el número de bacterias totales.

Zhang está hablando con diversas compañías biofarmacéuticas para utilizar las nanoesponjas de macrófagos en otros estudios con animales. Los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de los Estados Unidos estiman que 1,5 millones de estadounidenses padecen sepsis cada año y que unas 250.000 personas mueren por esta enfermedad. El trabajo ha sido financiado por la National Science Foundation de EE. UU.