Esta investigación cuenta con un presupuesto global de 7 millones de euros y se desarrollará durante los próximos 5 años. A partir de esta nueva tecnología se pretende medir la masa y la rigidez de los virus, algo que no es posible con las técnicas convencionales. Para ello, se combinarán técnicas de alta sensibilidad con información adicional sobre el comportamiento del virus, lo que permitirá ofrecer datos con diversidad de aplicaciones prácticas.

Así, los investigadores de ambos hospitales estiman que los resultados de Viruscan proporcionarán un tratamiento más personalizado a los pacientes, reducirán el uso de fármacos ineficaces y aumentarán la seguridad en las transfusiones de sangre. Asimismo, facilitarán una respuesta rápida y segura a epidemias como el ébola y el zika, moderarán la propagación de infecciones virales y ampliarán el espectro potencial de virus patógenos analizables.

El proyecto, impulsado por la Comisión Europea y coordinado por el Instituto de Microelectrónica de Madrid del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), incluye el desarrollo de una técnica que ya ha sido patentada. La investigación se centrará en construir el equipamiento tecnológico que la desarrolle para, posteriormente, probarla en pacientes de los 2 hospitales madrileños.

En Viruscan participan 8 grupos de investigadores de virología, física e ingeniería avanzada de Francia, Holanda, Alemania, Grecia y España. Los profesionales españoles participarán en el desarrollo de la tecnología y serán los encargados de probar la eficacia de esta ingeniería optomecánica en el laboratorio mediante el uso de muestras reales de virus procedentes de tejidos de pacientes.

La investigación se enmarca dentro del Programa Marco Horizonte 2020 y destaca como una de las líneas más innovadoras del plan de Tecnologías Futuras Emergentes, centrado en aplicar la experiencia de diferentes grupos de física e ingeniería avanzada, junto con expertos en virología.