Según informa el Instituto, el equipo dirigido por Jennifer Lewis ya había conseguido imprimir tejido compuesto por células vivas de varios tipos estampadas al lado de una red vascular en una matriz extracelular. Esas construcciones se habían utilizado para crear tejido vascularizado sostenible in vitro durante más de un mes.

Ahora, los investigadores del Instituto Wyss, en colaboración con la científica de Roche Annie Moisan, han usado su experiencia en bioimpresión 3D para construir una arquitectura renal funcional con células epiteliales humanas, que recubren la superficie de los túbulos de los riñones.

La arquitectura renal 3D de Lewis y su equipo imita un túbulo proximal, que ofrece a los médicos una herramienta para diagnosticar o evaluar el tratamiento de un paciente específico. Asimismo, podría servir en la investigación de determinadas enfermedades o convertirse en la base de futuros implantes.