El grupo de investigadores, liderado por el profesor de Medicina Chirag Parikh, ha estudiado a un pequeño grupo de participantes del Hartford Marathon de 2015. Los científicos recogieron muestras de sangre y orina antes y después del evento en el que había que correr 42 kilómetros. Los médicos analizaron una variedad de marcadores de lesión renal, como niveles de creatinina sérica, células de riñón bajo microscopía y proteínas en la orina.

Los investigadores han descubierto que el 82% de los corredores que fueron estudiados mostraron lesión renal aguda en estadio 1 (LRA) poco después de la carrera. La LRA es una enfermedad en la que los riñones no filtran los residuos de la sangre. El estudio indica que el riñón responde al estrés físico de correr un maratón como si estuviera lesionado, de una manera similar a lo que sucede en pacientes hospitalizados cuando este órgano está afectado por complicaciones médicas y quirúrgicas.

Los autores señalan que las causas potenciales del daño renal relacionado con el maratón podrían ser el aumento sostenido en la temperatura corporal central, la deshidratación o la disminución del flujo sanguíneo a los riñones que suceden durante un maratón. Aunque la lesión renal se resolvió 2 días después del maratón, el estudio todavía plantea preguntas sobre los efectos de la actividad extenuante repetida en el tiempo, especialmente en climas cálidos.