Sin una definición precisa y la identificación temprana de los recién nacidos con lesión renal aguda, es difícil limitar el uso de antibióticos u otros medicamentos que pueden ser perjudiciales para los riñones, afirman los científicos. Los neonatos que tienen esta patología no deben recibir grandes volúmenes de líquidos debido a que les pueden causar complicaciones graves cuando los riñones no funcionan adecuadamente, según indican los investigadores.

Hasta hace poco, no existía una definición estándar de lesión renal aguda, lo que invitaba a los médicos e investigadores a desarrollar sus propias pautas y ello provocaba confusión. Diversos estudios estimaron que el porcentaje de lactantes que tenía lesión renal aguda en la UCIN oscilaba entre el 8 y el 40%, en función de la definición que se utilizaba. En 2012, un grupo conocido como Kidney Disease Improved Global Outcome (Kdigo) publicó unas pautas para definir y diagnosticar la lesión renal aguda.

Dichas pautas se centran, sobre todo, en medir los niveles relativos de creatinina sérica (una proteína producida por los músculos que se filtra por los riñones) y la cantidad de orina (que suele disminuir en adultos y niños mayores con insuficiencia renal). El problema de estas directrices es que no son suficientemente específicas como para identificar a los recién nacidos que experimentan lesión renal aguda durante la primera semana de vida.

Problemas de identificación precoz

Los recién nacidos pueden tener niveles altos de creatinina sérica durante la primera semana de vida debido a los niveles residuales transferidos por las madres a través de la placenta. Además, puesto que sus riñones son todavía inmaduros, el problema renal puede implicar una producción de orina más alta, en lugar de mostrarse reducida, resalta Patricio Ray, autor del estudio.

En 2013, el National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, que forma parte de los National Institutes of Health (NIH), convocó una reunión de neonatólogos y nefrólogos pediátricos para revisar los conocimientos sobre las nefropatías en recién nacidos. Posteriormente, publicaron un resumen en junio de 2017 en la revista Pediatric Research. En él, reflejaron la necesidad de poner las bases con el objetivo de definir y diagnosticar la lesión renal aguda en estos pacientes.

En total, 3 científicos, entre los que se encontraba Ray, revisaron los registros médicos de 106 niños nacidos a término con una condición conocida como encefalopatía hipóxico-isquémica (EHI) en la que el cerebro no recibe suficiente oxígeno y aumenta considerablemente el riesgo de lesión renal aguda. Así, encontraron que cerca del 69% de los niños con EHI que estuvieron ingresados en el Children's National Health System nunca habían mostrado signos de insuficiencia renal durante su primera semana de vida.

Comparar el estado inicial de creatinina

Las concentraciones de creatinina sérica de estos bebés disminuyeron un 50% o más cuando tenían una semana de edad, lo mismo que sucede en neonatos sanos. 12 de los niños con EHI desarrollaron lesión renal aguda de acuerdo con la definición establecida por el grupo Kdigo en 2012. Dichos bebés requerían más días de ventilación mecánica y medicamentos para aumentar la presión arterial, tenían niveles más altos de antibióticos en el torrente sanguíneo, retenían más líquidos y permanecieron más tiempo en el hospital.

El equipo de Ray observó que analizar la tasa de disminución de la creatinina sérica durante la primera semana de vida permitía una mejor identificación de la insuficiencia renal en recién nacidos. Este enfoque proporciona un método con más específico para definir y diagnosticar la lesión renal aguda en sus primeras etapas en neonatos. “Al observar la rapidez con la que los bebés eliminan su creatinina sérica, en comparación con el día en que nacieron, podríamos predecir si tienen un buen funcionamiento de los riñones”, concluye Ray.