Según el ensayo, publicado en Journal of the American Society of Nephrology, los pacientes tratados con hemodiálisis desarrollan una capacidad funcional gravemente reducida que puede mejorarse corrigiendo la anemia y mediante entrenamiento físico.

Un total de 27 pacientes completaron el estudio, que consistió en 2 fases de entrenamiento: uno en estado anémico (heritrocito al 30%) y otro con el hematocrito normalizado (42%) mediante un agente estimulante. Todos los pacientes fueron sometidos a pruebas en todos los puntos, antes y después del entrenamiento.

La normalización del hematocrito, el ejercicio o la combinación de ambos mejoraron significativamente la potencia máxima y el consumo de oxígeno con respecto a los valores en la fase anémica no entrenada. La normalización del hematocrito aumentó el oxígeno arterial máximo y la diferencia arteriovenosa de oxígeno, mientras que el entrenamiento físico mejoró el rendimiento cardiaco, la actividad de citrato sintasa y la capacidad máxima de difusión de tejido.

No obstante, aunque el aumento del oxígeno arterial observado en la fase de combinación alcanzó un valor similar al de los controles sanos sedentarios, el aumento de la diferencia arteriovenosa máxima de oxígeno no lo hizo. Asimismo, las muestras de biopsia muscular mostraron un endotelio notablemente espesado y depósitos intersticiales de electrones densos.

Con todos los datos, los investigadores concluyen que el entrenamiento y la normalización del hematocrito tienen efectos positivos, no lograron normalizar la capacidad de ejercicio en pacientes en hemodiálisis. “Este efecto puede ser causado por anomalías identificadas dentro del músculo esquelético”, subrayan.