En concreto, el trabajo buscaba conocer las concentraciones en orina de magnesio y fósforo (macroelementos), así como de arsénico, boro, litio, cesio, rubidio, estaño y estroncio (elementos traza), para determinar su influencia en la salud de las personas activas y no activas de la región extremeña.

Tal y como recoge el estudio, publicado en la Revista Andaluza de Medicina del Deporte, en la investigación participaron 21 atletas de fondo y 26 personas sedentarias, que formaban el grupo de control. Se analizó la concentración en orina de los metales señalados, se registró las medidas antropométricas y se midió la frecuencia cardiaca y la presión arterial. También se realizó una prueba de esfuerzo.

Los deportistas realizaban un programa de entrenamiento sistemático que incluía 120 kilómetros de media a la semana, mientras que el grupo de control no hacía ejercicio de manera regular.

Los resultados mostraron que las concentraciones de cesio en orina eran mayores en los atletas que en los sedentarios; en el caso magnesio y estaño, era al revés. No hubo diferencias significativas en las concentraciones de fósforo, arsénico, boro, litio, rubidio y estroncio.

Esto hace pensar a los autores que el entrenamiento sistemático aumenta la eliminación urinaria de cesio, evitando su toxicidad. En ningún caso las concentraciones analizadas mostraron un riesgo para la salud.